El pequeño Vanya
Mis queridos cinéfilos:
Llevaba tiempo buscando algo decente sobre lo que escribir, y por fin hoy, día de Reyes, lo he encontrado. Deseo que este filme llegue de algún modo a sus manos, y sobre todo, que lo disfruten.
El pequeño Vanya (Rusia, 2005) es uno de esos milagros que de vez en cuando se producen en el cine; una obra que transmite mucho con verdaderamente poco, que envuelve al espectador y lo conmueve sin caer en el sentimentalismo, y que logra mediante pinceladas contar una historia dura con la dosis justa de realidad para evitar la deseperanza.
A través de la mirada de un niño, Vanya, se nos muestra la difícil vida en un orfanato ruso, en el que el único aliento de futuro posible se halla en la adopción. En esta carrera hacia la salida, alguien lucha a contracorriente por quedarse: Vanya, un niño de 6 años que busca a su madre por temor a no ser encontrado si ésta algún día decide regresar.
A pesar de que a priori el argumento nos puede parecer poco atractivo por lo desolador, El pequeño Vanya ó Italianetz tiene desde el principio algo especial, una atmósfera de ternura que nos empuja a seguir a este niño de hasta el final de su búsqueda, y desde luego no nos defrauda.
La sencillez y austeridad de las imágenes, de la música, de los diálogos… y la variedad de emociones que logra despertar, hacen realmente valiosa la interpretación de su protagonista, Vanya (Kolya Spiridonov) y la destreza de su director, Andrei Kravchuk.
Galardonada en el Festival Internacional de Cine de Berlín en 2005 con el Gran Premio a la mejor película infantil y el Oso de Cristal a la mejor película, ésta es una historia sobre el amor, la dignidad y la superación.
El mejor regalo que pude encontrar.
Publicado el 6 Enero 2008 por Dra. Impostora
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