Dueños de la calle

Cartel Dueños de la calle

Desde hace unos días estaba empeñado en ver algo de “cine de no-pensar”, y por ello, para ser fiel a mis intenciones me decanté por un cartel más que por una película. Y ahí estaba nuestro amigo Keanu Reeves pistola en mano.
Si en algo no me equivoqué fue en que para ver esta película lo mejor es no pensar, porque si lo haces durante unos minutos ya tendrás el final. Además desde el principio uno se da cuenta de que el argumento no aporta nada nuevo: un policía que perdió a su mujer se refugia en el alcohol y en su trabajo implacable y sanguinario.

Es obvio que no deberíamos hacer este tipo de elecciones pensando en ver grandes interpretaciones, esperando grandes momentos de cine, pero al menos esperaba un buen rato de entretenimiento. Por pequeños tramos esto se consigue, sin embargo su inconstancia, y sus vacíos argumentales inevitablemente nos sacan fuera de la historia. Mucho me temo que el doblaje contribuya mucho a ello, porque no me puedo creer ciertas frases pronunciadas, no creo que eso se diga en su versión original, no me puedo creer que un guión de James Ellroy (L.A. Confidential) contenga semejante chorradas.

Lógicamente en sus más de 100 minutos de metraje algunas cosas se salvan. Un Forest Whitaker que levanta algo la película, una respetable aparición de Hugh Laurie (Dr. House) como un poli de asuntos internos, y algunas escenas de acción más que decentes, nada más.

En definitiva, me tengo que replantear si seguir eligiendo más “cine de no-pensar”.

Envia una respuesta

Cerrar
Enviar por Correo