La Familia Savages
Es curioso, pero después de ir al cine esta tarde, más que en la película, me he quedado pensando en sus espectadores. Porque es la primera vez que veo tanta gente mayor en la sala, y el argumento de este filme no invita precisamente a desear llegar a la vejez.
La familia Savage es una película realista y triste. Con motivo de la enfermedad de Lenny Savage, los hermanos Jon y Wendy se ven obligados a retomar la difícil relación con su padre y a hacer lo correcto, cuidando de él en sus últimos días.
La soledad de la demencia, las distintas facetas del fracaso y la desnudez de la muerte son parte de esta historia en la que no hay vencedores ni vencidos. Algunos diálogos de cierta profundidad y la participación de actores de la talla de Philip Seymour Hoffman (Óscar al Mejor Actor en 2005 por Capote) y Laura Linney (El Show de Truman, Mystic River) son, a mi juicio, lo más rescatable de este filme que a veces se eterniza sin un objetivo claro.
Quizás su directora y guionista, Tamara Jenkins, pretendiera precisamente eso, asomarnos sin una meta concreta a las vidas de unos personajes con una infancia complicada que se ven de pronto inmersos en la adulta tarea de olvidarse de sí mismos para pensar en los suyos.
Continúo preguntándome qué impresión le habrá causado al resto de los espectadores esta película. A mí me ha dejado una triste sensación de desamparo.
Publicado el 14 Abril 2008 por Dra. Impostora
Articulo archivado en: Críticas "La Dra. Impostora"



Envia una respuesta