La Guerra de Charlie Wilson
Que me perdonen los amantes del cine americano de estas características.
Por favor, que nadie se sienta ofendido pero ¿soy la única que tiene la sensación de que el argumento de esta película parece sacado de una noche de copas entre productores de Hollywood?
Porque obviando su base, inspirada en hechos reales (y sabemos que la realidad es siempre discutible), el resto parece salido de un gran brainstorm producto del alcohol : una guerra, unos personajes arquetípicos (una millonaria aburrida y devota con pretensiones de inconformista que no duda en ofrecer su cuerpo a cambio de apoyos para su cruzada personal contra el comunismo, un exespía malhablado de dudosos orígenes y de vuelta de todo, un corrillo de quasi adolescentes secretarias que hacen más agradable la vida del congresista Hanks) y un mea-culpa de fondo que no termina de cuajar entre principios éticos antibelicistas y un orden vislumbrado siempre con claridad meridiana entre el bien y el mal.
En su favor hay que decir que La Guerra de Charlie Wilson forma parte de una nueva corriente dentro del cine americano que, tras los tristes acontecimientos del 11-S, trata de recomponer una realidad resquebrajada por verdades a medias a través de la autocrítica. Películas como “Leones por Corderos”, de Robert Redford, o “En el Valle de Elah”, protagonizada por Tommy Lee Jones y Susan Sarandon, tratan de ofrecer una visión más plural de lo que sucede tras las fronteras de la falsa seguridad creada por el marketing estadounidense. Y todo examen de conciencia siempre es positivo.
En esta ocasión el argumento se centra en la guerra entre la antigua URSS y Afganistán (1978-1989). La Unión Soviética decidió intervenir militarmente en Afganistán a petición del gobierno de ese país para preservar el régimen comunista frente a la insurgencia de los Mujahidines en el ’78, lo cual colocó a la población civil afgana en el punto de mira de las fuerzas armadas soviéticas. En esta situación de desigualdad de medios, EE.UU (gracias a la clarividencia del díscolo congresista Charlie Wilson, según el guión de esta película) decidió intervenir en el conflicto de forma anónima proporcionando armas a la población para permitir una defensa más eficaz y evitar la masacre.
No niego la buena intención de su director, o de sus actores, productores y guionistas, pero La Guerra de Charlie Wilson destaca más por lo pueril de su planteamiento que por su capacidad de autocrítica. Porque mediante golpes de efecto fáciles pretende acercarse al espectador más comedido y convencerlo de que los buenos, son siempre buenos a pesar de sus debilidades y errorcillos sin importancia, y los malos, siempre merecen morir, porque para eso son los malos. Aunque vayan un poco más allá y se aventuren a reconocer que ellos no son perfectos.
Y como decía, la realidad es siempre discutible.
Dirigida por Mike Nichols (ganador de un Óscar por El Graduado),cuenta con un reparto de grandes: Tom Hanks (doblemente oscarizado, por Philadelphia y Forrest Gump), Philip Seymour Hoffman (Óscar al mejor actor por Capote), y Julia Roberts (también oscarizada, por Erin Brockovich), entre otros rostros conocidos. También cuenta con unos aceptables recursos técnicos y un familiar sentido del humor que se agradece por momentos.
En definitiva, una entretenida perspectiva del nuevo cine bélico, al más puro estilo americano.
Publicado el 19 Marzo 2008 por Dra. Impostora
Articulo archivado en: Críticas "La Dra. Impostora"


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